VERONICA HENRIQUEZ
MOISES ROBLES
JULIO GRANADOS
martes, 2 de junio de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
Los primeros microondas
Así, un equipo de técnicos y científicos de la compañía Raytheon, liderados por Percy Spencer, comenzaron a trabajar en los primeros prototipos del horno de microondas. El primero que fabricaron pesaba casi trescientos cincuenta kilos y era tan alto como un refrigerador.
Por su costo (cinco mil dólares) y dimensiones, al principio fue usado exclusivamente en restaurantes, ferrocarriles y trasatlánticos; es decir, en lugares donde grandes cantidades de comida debían ser cocinadas rápidamente. Entre los inconvenientes podemos anotar que el tubo del horno, tras utilizarse, debía enfriarse con agua, así que necesitaba instalaciones especiales de plomería; además algunos alimentos no se cocinaban del todo bien, por ejemplo, la carne no podía dorarse y las papas a la francesa quedaban blancas y flácidas.
Otros usos
Los hornos no sólo se utilizaron para la preparación de alimentos, de hecho, hoy en día tienen otros usos industriales como el secado de corcho, cerámica, papel, cuero, tabaco, textiles, lápices, flores y cabezas de cerillos. El horno de microondas fue adoptado por diversas productoras y sus posibilidades parecían infinitas.
El horno que conocemos
Tuvieron que pasar muchas décadas para que este artefacto mejorara hasta el punto en que pudiera comercializarse. Los avances tecnológicos y desarrollos posteriores llevaron a construir hornos más prácticos y accesibles —en tamaño y precio— para los consumidores comunes. A partir de los años setenta, el público empezó a aceptarlo, utilizarlo y reconocer sus ventajas, sobre todo en relación con el ahorro de tiempo y energía. Hoy en día existen muchos modelos y precios pues como siempre, la demanda ha hecho que se diversifique y mejore la oferta.
Así, un equipo de técnicos y científicos de la compañía Raytheon, liderados por Percy Spencer, comenzaron a trabajar en los primeros prototipos del horno de microondas. El primero que fabricaron pesaba casi trescientos cincuenta kilos y era tan alto como un refrigerador.
Por su costo (cinco mil dólares) y dimensiones, al principio fue usado exclusivamente en restaurantes, ferrocarriles y trasatlánticos; es decir, en lugares donde grandes cantidades de comida debían ser cocinadas rápidamente. Entre los inconvenientes podemos anotar que el tubo del horno, tras utilizarse, debía enfriarse con agua, así que necesitaba instalaciones especiales de plomería; además algunos alimentos no se cocinaban del todo bien, por ejemplo, la carne no podía dorarse y las papas a la francesa quedaban blancas y flácidas.
Otros usos
Los hornos no sólo se utilizaron para la preparación de alimentos, de hecho, hoy en día tienen otros usos industriales como el secado de corcho, cerámica, papel, cuero, tabaco, textiles, lápices, flores y cabezas de cerillos. El horno de microondas fue adoptado por diversas productoras y sus posibilidades parecían infinitas.
El horno que conocemos
Tuvieron que pasar muchas décadas para que este artefacto mejorara hasta el punto en que pudiera comercializarse. Los avances tecnológicos y desarrollos posteriores llevaron a construir hornos más prácticos y accesibles —en tamaño y precio— para los consumidores comunes. A partir de los años setenta, el público empezó a aceptarlo, utilizarlo y reconocer sus ventajas, sobre todo en relación con el ahorro de tiempo y energía. Hoy en día existen muchos modelos y precios pues como siempre, la demanda ha hecho que se diversifique y mejore la oferta.
domingo, 10 de mayo de 2009
el horno microondas

- Un horno de microondas es un electrodoméstico usado en la cocina para calentar alimentos que funciona mediante la generación de ondas electromagnéticas en la frecuencia de las microondas, en torno a los 2,5 GHz.
Funcionamiento del horno de microondas electrodoméstico.
La base científica que explica como opera un horno de microondas es la siguiente: los alimentos contienen normalmente moléculas de agua, éstas tienen la característica de un dipolo eléctrico (parecido a un imán pero estos tienen un dipolo magnético), es decir, poseen un extremo con carga positiva y un extremo con carga negativa.
El campo electromagnético generado en el horno mueve literalmente las moléculas de agua orientándolas en una dirección. Pero apenas las moléculas de agua se orientan en una dirección determinada, el campo eléctrico se invierte, con lo que todas las moléculas de agua cambian su posición (rotan). Estas inversiones de la orientación del campo electromagnético suceden rápidamente, a razón de 2.500 millones de veces por segundo, lo que produce calor por la agitación molecular (el calor está directamente relacionado con la vibración o agitación molecular). Por tanto, el alimento se calienta por excitación de las moléculas de agua, que se están moviendo, girando sobre sí mismas, a gran velocidad.
Algunas características:
Si un alimento no contiene agua, u otro líquido polar (con moléculas con un extremo positivo y otro negativo), no se calienta. Por eso un plato vacío no se calienta.
Para calentar algo seco, se le debe agregar agua.
El deshidratar o realizar la cocción de los alimentos más allá de su calentamiento (al punto de tostar o quemar) pueden desencadenar daños al horno de microondas
El calor se produce donde hay moléculas polares moviéndose, es decir, puede ser en el interior de una patata. El calor fluye, como en los hornos convencionales, de afuera hacia adentro del alimento pero la zona exterior es mucho mayor.
Nunca se debe poner algo con líquido sellado, como un huevo crudo con cáscara, o un recipiente de vidrio cerrado. El efecto es que el agua se calienta hasta transformarse en vapor, que se expande, generando gran presión, pudiendo llegar a estallar.
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